Existen personas que habitualmente evaden el desayuno o la cena por la escasez de apetito y el deseo de realizar menos comidas para mantener el tipo y la dieta.

Pero además, cuando los jóvenes empiezan la universidad, es común que aumenten de peso y a este fenómeno se le llama “freshman 15” en En Estados Unidos, en referencia a las 15 libras que normalmente ganan durante el primer año en que los estudiantes viven fuera de casa.

Los antiguos médicos chinos creían que la energía fluía alrededor del cuerpo en paralelo con los movimientos del sol, y que nuestras comidas debían programarse en consecuencia: de 7:00 a 9:00 era la hora del estómago, cuando se debía consumir la mayor comida del día; de 9:00 a 11:00 se centraba en el páncreas y el bazo; de 11:00 a 13:00 era el momento del corazón, y así sucesivamente, así lo expresa la BBC.

Creían que la cena debía ser un asunto ligero, consumida entre las 17:00 y las 19:00, que era cuando predominaba la función renal.

Pero Las personas tienen un sistema de reloj circadiano que establece a lo largo del día los tiempos para diferentes procesos fisiológicos en función de los cambios ambientales diarios.

La tasa metabólica es más alta durante el día, por eso se procesa y se metaboliza mejor durante el día. Si se come durante la noche, la tasa metabólica no va a ser igual, va a ser menor, el procesamiento no va a ser bueno y, en general, va a haber una tendencia al sobrepeso.

Y aunque el apuro y estrés del día lleven a muchos a saltarse la primera comida del día y llegar con devorar la comida por la noche, lo sorprendente es que según algunos experimentos que son increíbles, desayunar te hace perder peso porque te activa la tasa metabólica. Si no desayunas, ganas un sobrepeso importante, incluso tendiente a obesidad.

El cuerpo humano tiene unos hábitos y unas conductas rutinarias que deben seguirse. El organismo debe ingerir alimentos cada cuatro o cinco horas aproximadamente. Para eso, deben realizarse cinco comidas divididas en desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.

Es importante realizar cada una de ellas e intentar no saltarse ninguna. Aunque todas son imprescindibles, el desayuno es la comida más importante del día.

Aunque parece lógico que saltarse una o más comidas pueda ayudar a disminuir los kilos de más, resulta que no es cierto. Más bien lo contrario. Las ansias con las que se ingiere la siguiente comida sólo llevan a consumir mayor cantidad de alimentos y más calorías.

Pero además durante el día, también se van desencadenando una serie de reacciones en la personalidad del individuo que van desde el mal humor por el hambre y la falta de nutrientes, nerviosismo, impaciencia e incluso mareos provocados por la falta de azúcares.

Por eso, el adagio de que se debe desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un pobre parece más cierto que nunca.