Su sintomatología se relaciona con condiciones que pueden ser confundidas con otros problemas como el simple cansancio, el estrés o incluso las enfermedades metabólicas.

A pesar de su nombre, la depresión atípica no es poco frecuente ni inusual. Puede afectar el modo en que se siente, piensa y comporta la persona, provocando problemas emocionales y físicos. Dentro de los trastornos depresivos se pueden encontrar varios tipos, este es uno de ellos.

Lo que diferencia a la depresión atípica del resto son sus síntomas: depresión que surge de forma temporal en respuesta a buenas noticias o eventos positivos, aumento del apetito o del peso, dormir en exceso y aún así sentirse cansado durante el día, sensación de pesadez en brazos o piernas que dura una hora o más al día, sensibilidad al rechazo o a las críticas, lo cual afecta las relaciones, la vida social o el trabajo.

No existe ninguna causa concreta o detonante específico que desencadene esta enfermedad. Como en la mayoría de los trastornos psicológicos, aquello que haya podido desencadenar esta situación puede proceder tanto de elementos genéticos, como culturales o incluso aprendizajes de interacción.

Si te sientes deprimido y cree que podría hacerse daño o intentar un suicidio, es necesario solicitar una consulta con un médico lo más pronto posible. La depresión atípica puede empeorar si no se trata.