No se trata de escuchar música, o no sólo de eso. Consiste en utilizar la música como una vía para que el paciente exprese sus sentimientos. A través de la interpretación de una canción, mediante la elección de un tema que le guste o que tenga un significado especial para él… Lograr, en definitiva, que la persona con una enfermedad en estado avanzado se exprese mediante esa vía. Es la función de la musicoterapia. “Y eso es un arte”, afirma el jefe de servicio de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital de La Rioja, Javier Cevas.

Para estudiar el efecto de la musicoterapia en la mejora de la calidad de vida de los pacientes con enfermedades avanzadas, la Fundación Rioja Salud y la Fundación Mémora han suscrito un convenio de colaboración que permitirá investigar cómo «las intervenciones musicoterapéuticas» repercuten en las necesidades físicas, psicosociales, emocionales y espirituales de los pacientes atendidos en Cuidados Paliativos de La Rioja.

El estudio será liderado por el jefe de esta unidad, Javier Cevas, tendrá una duración de dos años y una financiación de 32.000 euros, que aportará la Fundación Mémora.

El fundamento es demostrar que la musicoterapia es útil, que sirve para que los pacientes tengan mejor calidad de vida en los momentos finales. Son dos años de trabajo los que tenemos por delante para demostrar que la terapia es eficaz, remarcó Cevas.

El proyecto se desarrollará fundamentalmente en los domicilios de los pacientes, ya que conforman el grueso de las atenciones de Cuidados Paliativos, pero también se intervendrá en el hospital y está previsto hacer extensiva la iniciativa a la unidad pediátrica.

140 pacientes al año

El director gerente de la Fundación Rioja Salud, Javier Aparicio, explicó ayer en la presentación a los medios del acuerdo de colaboración que “los pacientes que participen en el estudio serán evaluados previamente según su historial, las consultas con el personal sanitario de la unidad asistencial y las observaciones iniciales del musicoterapeuta”.

Según Aparicio, con esta actividad “se pretende mejorar cada año la calidad de vida de cerca de 140 pacientes, que podrían presentar un menor nivel de dolor percibido y un mejor estado anímico”.

El director gerente de la Fundación Rioja Salud también agradeció a la Fundación Mémora y a los profesionales de Cuidados Paliativos «su dedicación con las personas con enfermedades avanzadas, ya que constituyen un ejemplo absoluto de humanidad, apoyo y acompañamiento al final de la vida».

La Fundación Mémora

La firma del convenio de colaboración tuvo lugar en Logroño y contó con la presencia, además de Javier Aparicio y Javier Cevas, del director del Área de Salud de La Rioja, José Miguel Acítores, y del director general de la Fundación Mémora, Joan Berenguer.

Berenguer expuso que la Fundación “se creó con la voluntad de poner en valor la política de responsabilidad social de la empresa, y tiene dos grandes objetivos: dar soporte a quienes se encuentran en una situación de final de vida y también a los profesionales que atienden a estas familias”. “Todo lo que contribuya a mejorar su estancia es nuestro objetivo”, enfatizó el director general de la Fundación Mémora.

La unidad de Cuidados Paliativos de La Rioja ha incorporado 700 pacientes nuevos, según Javier Cevas. De los 2.855 pacientes atendidos, aproximadamente 2.200 son de tipo oncológico, frente a 600 no oncológicos. En cuanto a las estancias totales en domicilio, suman “unas 66.000, una sobrecarga de pacientes”, en palabras del responsable de la unidad.

EL DATO

66.000 estancias totales en domicilio atiende la unidad de Cuidados Paliativos de La Rioja.

Fuente: La Rioja