Decenas de pacientes llegan cada día con malestares similares a los de 115 centros y subcentros de salud de la Zona 8 del Ministerio de Salud (cantones Guayaquil, Durán y Samborondón). Gripe, fiebre y otras como infecciones gastrointestinales y de la piel se incrementan en esta época en la que el calor y las lluvias azotan al litoral ecuatoriano.

Franklin Bajaña, responsable de Vigilancia Epidemiológica de la Zona 8 del Ministerio de Salud Pública (MSP), señala que si bien los casos de dengue, chikungunya y zika no han presentado un repunte, se toman las acciones de prevención para contrarrestar la propagación del mosquito aedes aegypti, causante de los males de la temporada lluviosa.

La estrategia de prevención tiene dos fases: el control larvario y del mosquito adulto, explica Bajaña. El control larvario se lo hace durante todo el año en visitas bimensuales a domicilios, que se intensifican en el invierno. Son alrededor de 600.000 viviendas y se intenta abarcar a un 80% de las casas de los tres cantones. El trabajo, consiste en descubrir y destruir los criaderos de mosquitos donde se acumula el agua lluvia y con la aplicación del denominado abate con personal distribuido en los 12 distritos que comprenden la zona 8.

Para combatir el mosquito adulto, en cambio, hay la estrategia de fumigación dentro y fuera de los domicilios con énfasis en zonas urbano marginales. Para ello se utilizan brigadas de fumigadores que recorren a pie con máquinas termo-nebulizadoras y en vehículos. Los horarios se concentran entre las 16:00 y 19:00 cuando se registra la mayor exposición de los mosquitos. La estrategia también incluye la entrega de toldos mosquiteros a grupos vulnerables, es decir donde habitan mujeres embarazadas y adultos mayores, agrega el funcionario del MSP.

Bajaña pide a la ciudadanía tomar precauciones para destruir los criaderos de mosquitos en sus viviendas, pues en el momento en que deje de llover dos o tres días se reproducirán con mayor velocidad los insectos.

Fuente: El Telégrafo