Los científicos han encontrado el método para obtener información clave sobre la función cardíaca: la utilización de dispositivos que ayudan al corazón a bombear sangre.

Este nuevo enfoque podría ofrecer a los médicos clínicos un método más preciso para medir la función cardíaca tras un shock cardiógeno (una afección en la que el órgano pierde súbitamente la capacidad de bombear la suficiente cantidad de sangre que el cuerpo necesita) e incluso es posible que siente las bases para el desarrollo de sistemas autónomos mecánico y automáticos de soporte circulatorio.

Tras un infarto, algunos pacientes sufren shocks cardiógenos potencialmente mortales. Existen muy pocos tratamientos que no impliquen la implantación de dispositivos para mejorar la circulación, como la bomba Impella de Abiomed, que recoge sangre de un cámara del corazón denominada ventrículo izquierdo y la lleva a la aorta, la arteria principal del cuerpo.

Las técnicas para evaluar si un implante se encuentra efectivamente en funcionamiento y ayudar a mejorar la función cardíaca son escasas, lo que llevó a investigar posibles diafonías entre el rendimiento de la bomba y la función cardíaca.

Los investigadores se centraron en la relación entre la corriente del motor de la bomba y los gradientes de presión del dispositivo (ambos datos disponibles en la unidad de control de la bomba Impella) como adecuada sustitución de la medición establecida de la función cardíaca denominada presión diastólica final del ventrículo izquierdo (PDFVI), es decir, la presión ejercida en esta cámara del corazón justo antes de contraerse.

En modelos porcinos y sistemas de circulación artificiales denominados rutas circulatorias, las mediciones de la bomba presentaron una buena correlación respecto de la medición de la presión diastólica final de ventrículo izquierdo (PDFVI). En concreto, la información obtenida a partir de la bomba Impella implantada resultó ser más sensible que los protocolos clínicos establecidos para obtener la PDFVI en pacientes bajo tratamiento por shock cardiógeno en entornos clínicos.

(Fuente: American Association for the Advancement of Science)